Panamá no está creciendo por accidente.
Está despertando.
Después de años donde la palabra crisis se volvió costumbre económica, institucional y hasta anímica el país empieza a mostrar señales claras de recuperación real. No de discursos. No de powerpoints. De obra, inversión y movimiento.
La economía panameña comienza a repuntar porque el Estado volvió a hacer lo que nunca debió dejar de hacer: invertir para dinamizar.
Hospitales que avanzan, carreteras que conectan regiones olvidadas, puertos que fortalecen la vocación logística del país y una Autoridad del Canal que, pese a las dificultades climáticas y geopolíticas, mantiene su músculo inversor intacto. Todo esto tiene un efecto inmediato: empleo, consumo, confianza.
Y la confianza, en economía, es oro.
Lea el artículo completo en: https://lavoznoticias.com/blog/2026/02/08/aldo-lopez-tirone-2026-el-ano-de-la-riqueza-o-del-chen-chen-prometido/
